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Rastros de la actualidad
SEGURIDAD . SOCIEDAD Y ESTADO

ALMACEN DE RASTROS

El país y la gente necesitan un debate y acciones serias. Sin autoritarios ni oportunistas escondidos tras el reclamo de la gente.

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Seguridad, sociedad y estado

 

El debate sobre la seguridad-inseguridad vuelve a instalarse con fuerza. Actúa con virulencia a partir del miedo, del drama de las personas que sufren la pérdida de un ser querido, de la sensación de proximidad generada cuando las víctimas son personas provenientes de todo el arco social.

Las características de la masividad del sentimiento de inseguridad, tanto por la ocurrencia de hechos delictivos como por la sensación de cercanía suscitada por los medios de comunicación que hasta el hartazgo ensanchan el miedo a ser víctima, debería ser una exigencia para que funcionarios, dirigentes del oficialismo y la oposición, periodistas, comunicadores y especialistas hablaran, discutieran y consensuaran actitudes en la definición de una solución adoptada por el conjunto de la sociedad argentina que no esté basada ni en la crispación ni en la desesperación.

No hay duda que sobre la situación de inseguridad se monta la derecha, tomándola como rehén de su discurso electoral. También es cierto que detrás del reclamo, a veces incorrecto, de cómo lograr mejora la situación se esconden los autoritarios. Pero nada de ello puede hacer olvidar que hay que lograr un camino reclamado por la sociedad y que no hay salida al margen de un cambio en la relación entre la sociedad y el Estado para enfrentar esta cuestión.

Conviene cortar la maleza para que no enturbie un debate y confunda una vez más las acciones:

1- Me parece aquí rescatar que la seguridad-inseguridad no es un tema impuesto por una confabulación o conspiración sino una realidad. Que es un error concebir que quienes abrevamos en los valores democráticos, progresistas, de centro izquierda o izquierda sólo podamos hablar de las soluciones de fondo, del trabajo, la educación, la inclusión, la construcción de ciudadanía. Y le cedemos a la derecha autoritaria o democrática la urgencia de la gente.
2- No es real que se pueda desvincular el delito de la situación social del país y no comparar el crecimiento del delito con el desarrollo del desempleo, la pobreza y la expropiación de ciudadanía de millones de argentinos durante la década infame del menemismo. Sólo comparando los índices de ambos se verá que las curvas convergen.
3- Que las marcas sociales, culturales dejadas por aquella política no se solucionan con 6 años de crecimiento, de baja de los índices de desocupación, con crecimiento de la matrícula educativa, etc. Lo que se destruyó en una década se reconstruirá en mucho más tiempo de políticas sostenidas en el tiempo.
4- Que la propuesta de una eterna variación de las leyes como solución, solo oculta la falta de propuesta o conocimiento idóneo sobre el tema. Y que ha habido una inflación de reformas penales y procesales, desintegrando la unidad que deben tener los códigos para cumplir con el papel que tienen en la sociedad. Que está muy probado, estudiado, que la variación de las leyes de por sí, no producen modificación alguna en las conductas delictivas.
5- Que la pena de muerte reclamada por algunas personas famosas y queridas de nuestro país, es una aberración. Pero detrás del reclamo hay que ver desesperación más que una conspiración. Que sí hay que tomar en cuenta el crecimiento de la discriminación racial y social como base del arquetipo delictivo en la imaginación popular (los sospechados de siempre son pobres, desocupados, villeros, jóvenes). Como también la idea de que alguien (fuera del proceso judicial) pueda impartir justicia, repartir penas y hacerlas cumplir por encima de la ley, de los procesos judiciales y las sentencias de los tribunales.
6- Que cabe recordar, en contraposición, a los grandes responsables de la inseguridad en tanto también lo son de la catástrofe social, económica, educativa vivida en los 90, en la gestación de un país anómico, de sistemas de poder impunes, de la instalación del concepto ultra individualista de que el otro no importa. Son personas en su mayoría profesionales de nuestras universidades nacionales y privadas, en muchos casos con master en otras latitudes y que conformaron el staff especialista que acompaña a Menem, Cavallo, De la Rua, Ruckauf y tantos otros.
7- Que la mano dura no es una política de seguridad, sino un recurso linguistico para aquellos que pretenden dar más poder a la policía, quitarle controles y límites a las fuerzas de seguridad. Que sostienen que con menos injerencia de jueces, fiscales, de funcionarios civiles, sin control de la sociedad todo funcionaria mejor.
8- Que la mano dura en ese sentido es lo que ha estado pasando en la Argentina desde hace muchos años y los resultados son desastrosos: crecimiento del delito, fuerzas de seguridad y policiales corroídas por la corrupción, existencia de escuadrones de la muerte, sentencias extrajudiciales de pena de muerte en especial hacia adolescentes. Las cárceles están repletas de jóvenes, en su altísima mayoría procesados, sin sentencia por muchos años y sometidos a condiciones infrahumanas de malos tratos y tortura. Y en algunos casos, son utilizados por parte de los servicios penitenciarios como fuerza esclava para robos y delitos fuera de las propias unidades carcelarias. Los ejemplos mas conocidos de esa fuerza de seguridad como un poder fuera de control son los provenientes de la llamada “Maldita Policía” organizada, en su momento, en comisarías y brigadas donde cada comisaría tenía un precio ligado a su posibilidad de delinquir y las brigadas de narcotráfico estaban pobladas por delitos de tráfico de drogas, las brigadas de abigeato por robo de ganado, las comisarías que en zonas no urbanas tenían vínculos los piratas del asfalto. La mano dura y su derivación real, policías sin control, han sido y serán una forma de la impunidad del delito.
9- Que el garantismo no es una política de seguridad, sino un criterio básico del derecho y de la convivencia en una sociedad basada en el Estado de derecho. Que la labor de quienes nos sentimos parte del pensamiento progresista de la Argentina no puede ser mirar para otro lado, sino ayudar al surgimiento de una sociedad donde todos podamos ejercer plenamente nuestros derechos, entre ellos, a la vida, a la paz, a la justicia.

Cuando muchos argentinos sienten que el país fue más seguro en el pasado que en la actualidad, no es un error. Es que aquel país con un Estado de Bienestar, con altas tasas de empleo, con una educación pública prestigiada en el mundo, con integración social y territorial, sufrió un fenomenal ataque por parte de la coalición militar-civil de la dictadura de 1976. El terrorismo de estado se ejerció tanto en la represión genocida, como en el desmantelamiento de la cultura y las redes de integración de la nación. El miedo, el terror, el país carcelario se instalaron para todos, estuvieran o no contra la dictadura y ello afectó profundamente a nuestra sociedad.

Durante el largo proceso de transición democrática, las políticas de obediencia debida, punto final e indultos instalaron la idea de que vale la pena entregar principios y valores con tal que no vuelva lo peor. Y de esa manera se impregnó en la sociedad la impunidad como el orden real en el que se vivía. Una sociedad con infinidad de leyes y normas, pero que, dada la oportunidad, no se cumplían. Una sociedad donde la Constitución, las Leyes, no son normas de convivencia entre iguales sino dictados que se cumplen sólo si hay un gendarme, policía, fiscal o inspector de la Afip que nos obligue a hacerlo ante el riesgo de que un mal peor caiga sobre nosotros.

Y aquí creo que está el meollo de la discusión sobre la seguridad-inseguridad. El país necesita refundar su pacto de convivencia y uno de los puntos claves es la erradicación de la impunidad. De todo tipo. Una sociedad moderna y democrática necesita pilares básicos y es la justicia uno de ellos. Sin concesiones, con intransigencia.

Por ello, la transformación también para lograr un país más seguro implica la intervención de la sociedad, de acuerdos, de políticas de estado que se mantengan en el tiempo y permitan avanzar a las reformas. La seguridad es un problema muy serio para dejárselo a policías, jueces y fiscales. Necesita seriedad y que los gritos, por fundados que sean, no tapen la racionalidad necesaria.

Valgan estas líneas para una introducción de las reformas –según nuestra visión- que necesita acordar la Argentina. (Continuará)

 

Pena de Muerte

 

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Comentarios

 

Desde el pie dijo:

Somos un País con deudas acumuladas.Nadie esta exento de ser víctima,ni tampoco de ser victimario.Los retratos de :un pibe asaltando,un patovica destrozando a un pibe,un marido golpeador,un cura violador,un policía transando con el vendedor de Paco,prisión domiciliaria,un sojero paralizando al País,un sojero,trabajo infantil y niños rociados con Glifosato,¿te dicen algo¿Vos ciudadano ¿de que lado estás?Te quedas pensando.Es lógico: Algunos que son víctimas en unas ,previamente fueron victimarios en otras.

Enviado el 23/03/2009

 

Dora Matilde dijo:

Los ciudadanos argentinos tenemos urgrntes necesidades que solucionar,pero todavia no hemos aprendido de los herrores o mejor dicho de los horrores del pasado seguimos eligiendo mal mientras no tomemos conciencia de que con dadivas electoralistas lo unico que se gana es vivir de la manera en que lo estamos haciendo, con miedo, por nosotros ,por nuestros hijos amigos. ya no queremos encender radio ni televicion todo es caos,muerte y lamentablemente las victimas son personas honestas de rabajo los que nos levantamos todos los dias a trabajar con dignidad, para educar y dar de comer a nustros hijos para hacerlos hombres y mujares de bien.todo eso es lo que anciamos los argentinos.pero nuestra realidad es otra dolorosa llena de angustia  y dando gracias a dios por que la delincuencia nos deja vivir un dia mas. La maldita droga madre de todo este caos no se la puede erradicar, y lamento ser pesimista pero como los narcos financiaron las ultimas campañas electorales no los pueden encontrar o no los quieren encontrar,las valijas de antonini wilson, las tierras de las que se aprpiaron los gobernantes de turno en el calafate, la corrupcion policial,concejales gobernadores e intendentes que deberian ocuparse de sus publos se pasan arrodillados ante este matrimonio demagogo y autista, QUE DIOS Y LA PATRIA ME LO DEMANDEN es el juramento. ¿NO HAY JUECES QUE TRABAJEN EN FABOR DEL PUEBLO DE LA NACION ARGENTINA Y LOS ENJUICIE?NO ESTOY DE ACUERDO QUE MATEN A NADIE SI ESTOY DE ACUERDO CON QUE SE GOBIERNE CON SERIEDAD Y SE RESPETE LA CONTITUCION Y QUE DE UNA BUENA VEZ POR TODAS DEJEN DE RECORDAR QUE EXISTE CUANDO HAY CAMPAÑA ELECTORAL,LOS MENORES DELINCUENTES TIENEN QUE IR A LUGARES DONDE PUEDAN ESTUDIAR APRENDER UN OFICIO Y SEPARARLOS DE SUS PROGENITORES YA QUE SI DELINQUEN ES POR QUE DE EELLOS NO HAN RECIBIDO BUENOS EJEMPLOS. QUE DIOS NOS PROTEJA

Enviado el 17/04/2009

 

 

 

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