Menu Home Acerca Contacto

 

Rastros de la actualidad
Días de lecciones - Para el gobierno y el pueblo

ALMACEN DE RASTROS

ImprimirRecomendar esta noticia a amigos  Agregar a FavoritosComentar

 

El lock out patronal de los sectores agropecuarios tuvo un trasfondo: el debate sobre el modelo de país, en especial sobre la distribución de la renta que producen los argentinos.

En el discurso de Parque Norte de 28 de marzo la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner planteó un análisis sobre esta discusión que superó en mucho su capacidad explicativa del anterior mensaje, y pudo poner blanco sobre negro cuál era la puja real.

No queremos en estas líneas analizar el papel de las retenciones y su rol en garantizar un mejoramiento en la redistribución de la riqueza. Sino, analizar el comportamiento político de los actores que se movieron tanto en la trastienda como en los escenarios visibles.

Este es el primer gran desafío que se le planteó a la Presidenta. Y los sectores que confrontan contra el modelo productivista y político que implica esta etapa de mas de 4 años de crecimiento y normalización del país, creyeron encontrar un canal para que se expresara un grado de alianza de los sectores de la derecha que, por un lado, desgastará el programa y sus principales referentes,  y por otro ensayar un grado de disputa por la conciencia, el corazón y el sentido común de una parte de nuestro pueblo.

Era previsible que ello ocurriera, quizás no la razón práctica, pero tampoco era para no ver que la puja por el reparto de la renta y el beneficio de 4 años de crecimiento, era la clave del asunto.

Si reconocemos esto hay que marcar que el gobierno popular necesita no solo sostener el apoyo logrado en las elecciones, sino dar bases ciertas a la alianza social que le da sustento. Y esto implica políticas de sumatoria hacia una diversidad de los actores sociales que permita consolidar la nueva mayoría que fue tomando cuerpo en el respaldo popular a los K. Aquí no basta con explicar los esfuerzos hechos para el diálogo y las trampas de las organizaciones del campo, es necesario construir el nosotros con la mayoría del pueblo. Los pequeños y medianos productores, sin entrar a discutir la justeza o no de sus reivindicaciones, tienen que ser parte activa de nuestro espacio y no carne de trinchera de los grandes pool de siembra, acopiadores, de las empresas extranjeras que están comprando nuestras tierras.

Más allá de los cortes de ruta por los chacareros, de las asambleas, incluso de las cúpulas de las organizaciones del campo,  el comando que inspiraba la acción  esta integrado por los que se llevan la mayor parte de la renta que se produce desde el campo.

Allí se encuentra entonces la razón de la coalición de diversos sectores políticos que se dieron cita para tratar de utilizar la lucha de los chacareros y darle forma a la alianza social de la derecha. Tiene razón la presidenta cuando señala que aparecieron buscando aire popular quienes defienden a los militares genocidas. Que apareció la cultura rabiosa y racista de los sectores acomodados de la sociedad porteña. Es verdad que trataron de capitalizar Macri y Carrió (en una sociedad cada vez mas explícita) la adhesión de este conglomerado y el antikichnerismo.

Lamentablemente, como siempre ocurre en la historia argentina, una parte de las corrientes políticas de izquierda creyeron ver una pueblada, y en el apoyo a los chacareros, también eran funcionales a los que en sus discursos acusan de ser los responsables de las desgracias, los neoliberales, los melancólicos de los 90, los menemistas y tantos otros. ¿Incoherencia? O ¿coherencia en la miopía?

Había que ganar las calles, diferenciar entre los chacareros y sus hijos estudiantes en Buenos Aires o La Plata, de los aprovechadores, de los oportunistas, y sobretodo, de la derecha, que no por casualidad ganó la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires con un alto porcentaje. Si en una lectura profunda el macrismo logró presentarse como la opción antiK, antimodelo para unos, antiestética K para otros, lo cierto es que ante la primera oportunidad se iba a expresar. Y así lo hizo.

La Plaza de Mayo tiene un alto valor simbólico, que conserve sus aires populares era importante. Pero lo fundamental es tener una política para dar batalla por la conciencia y el corazón de los sectores medios urbanos y rurales, por el conjunto de los trabajadores, los empresarios, los estudiantes. Las acciones de calle deben estar subordinadas a la estrategia profunda de lograr la constitución de una mayoría estable que profundice el proceso abierto y defienda el gobierno popular. Pero el criterio acertado de cómo actuar, no disminuye un ápice el esfuerzo militante de miles de compañeros que se comprometieron en defender la legitimidad del gobierno constitucional.

Aquí conviene detenerse en analizar una parte del sentido común de un país que se ha desangrado por la lucha entre el pueblo y los grupos minoritarios que utilizaron a las fuerzas armadas para reprimir, asesinar y secuestrar a los opositores.
Ese sentido común plantea un enorme deseo: que la puja de intereses por la renta nacional, por el proyecto de la Argentina del bicentenario, por el salario, por la vivienda, por la comida, se realice sin conflicto. Es un buen deseo, pero irreal. Si el gobierno popular cumple su mandato, y así parece sostenerlo en la práctica. No solo por las retenciones y su política de derechos humanos, sino por la profundidad en la unidad de los países de América Latina, por la cercanía con gobiernos transformadores, por intervenir en el escenario mundial con un grado de autonomía que en décadas no se veía. Si se afianza en la idea de desarrollar una activa participación del Estado en la utilización de los recursos naturales. Sino cede a la presión tarifaria de las empresas privatizadas de servicios públicos. Si se avanza en la lucha contra la discriminación, en que no haya un solo pibe con hambre y sin escuela. Y tantas otras cosas que delinean el futuro de país, conflicto va a haber. No tiene que porque ser violento o intolerante, pero conflicto, tensiones, búsqueda de apoyos populares para recetas que garanticen ganancias para unos pocos y para ello necesiten cuestionar al gobierno popular, va a haber.

En un excelente discurso la presidenta fue en ese sentido. Por supuesto no comparto la idea de que no hay lucha de clases, no se expresa como en otros momentos del desarrollo histórico. El capitalismo fue y es un sistema que se basa en la explotación del hombre por el hombre. Su ley no es la solidaridad, tampoco la ganancia, sino la máxima ganancia. Es el Estado popular un mediador, pero sobre todo debe ser un protector y promotor de los más débiles, para que el mercado no utilice una especie de darwinismo salvaje que cree exclusión social, educativa, cultural y política en términos masivos.

Sin ver conspiraciones en cualquier acción y conflicto, lo cual infecta todo razonamiento, no se puede dejar de advertir el papel del imperio en América Latina. Favorecer la división de nuestras sociedades en dos es su accionar predilecto. Pujar por deslegitimar a los gobiernos democráticos populares, y, desde allí, generar las bases para otra etapa de su relación con el Sur. Por su puesto su mira está puesta en el petróleo, el agua potable y las riquezas naturales.

La cuestión no es solo estudiar sus comportamientos, ni solo denunciar el accionar de los grupos de derecha que buscan generar una alternativa política al gobierno popular. Es central darse una estrategia correcta para que el bloque social amplio que de sustento y contenido al cambio, contenga a todos los sectores populares, y que el frente político lo refleje lo mejor que se pueda. Ello implica transformación, renovación y coherencia.

Días de lecciones para todos. De saber distinguir, de saber sumar y restar. Cabe terminar estas pequeñas líneas con unas frases de Silvio que hacen honor al resistir la presión de estos días: “…para no hacer de mi ícono pedazos, para salvarme entre únicos e impares, para cederme un lugar en su Parnaso, para darme un rinconcito en sus altares. Me vienen a convidar a arrepentirme, me vienen a convidar a que no pierda, me vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda…”

 

Comentar este texto

Comentarios

Aún no hay comentarios apara este texto

 

 

Subscribirse RSS Feed Subscribirse

Volver