
RASTROS DE LA ACTUALIDAD
Es el lugar donde analizamos con otra mirada los acontecimientos políticos y sociales.
![]()
CAFE DEL ALMACEN
Aquí la polémica. El debate estratégico para el pensamiento critico. Sin dogmas. Abiertos a una etapa de creación en libertad.
![]()
EN EL ESCAPARATE
Tus cuentos, historias, tus fotos, tus vídeos, canciones e inventos. Todos inéditos de aquellos que por debajo del rito comercial crean, por necesidad de su pasión e imaginación.
![]()
Hay huellas que la vida nos deja en el cuerpo, son los amores y desamores. Algunos las esconden de las miradas ajenas, otros las llevan como estandartes, hablaremos de ellas para desterrar este tiempo de tantos amores en soledad.
![]()
Notas recomendadas, otras imágenes y textos...
![]()
Para mirar detrás de la mascara.Sin que el sentido común nos imponga su conservadora ceguera.
![]()
Aquello no evidente. Esa explicación que la foto induce pero no dice. O que nuestros ojos crean, sin la racionalidad de lo expreso.
![]()
Rastros de la actualidad
Detras de los discursos: Las coaliciones reales
José Maria González Losada

No son pocos los encuestadores de todos los tipos y linajes; algunos serios otros no tanto, consultoras de dudosa capacidad técnica, autopretendidos “analistas políticos”, quienes exhiben resultados hipotéticos de encuestas y se endilgan la interpretación del humor social. En todos los casos intentando crear tendencias de opinión que tiendan a crear escenarios consumados de los cuales sea imposible escapar ni aún usando el verdadero instrumento de expresión social: el voto.
En la sociedad fragmentada en que vivimos, la desestructuración social es nuestro pan de cada día y una nube parece sobrevolar toda acción política; la tan mentada “opinión pública” se esgrime amenazante, bien expresada y formada, ¿acaso dialécticamente?, por los medios de comunicación que se erigen en verdaderos interlocutores de “la gente”. Ese anonimato difuso al que se apela de manera constante y que suele ser el generador del veredicto de su opinión, medida a cada momento como el minuto a minuto de la tele, como las últimas encuestas que nos plantean una sociedad que se movería más por un simple golpe de efecto mediático, pero nunca atravesada por cuestiones objetivas en cuanto a su realidad, sentimientos de pertenencias e identidades políticas, cuestiones ideológicas y demás….todo es el día a día, todo es el minuto a minuto en el cual “la política” es degradada a una simple lucha egoísta de intereses circunstanciales desconectados de las reales necesidades y obviamente debemos decirlo… de “la gente”.
Si pretendemos dar una sencilla y rápida definición de ideología podríamos decir, no sin acaso poder caer en una extrema simplificación, que sería la manera de entender el mundo, la realidad, de concebir el porqué de las cosas, de un grupo, de una época y hasta de un individuo. En tanto personas, todos tenemos una concepción determinada, estructurada o no, conciente o no de esas cosas. Peyorativizar ese concepto es concebir a la persona como un ente sin ningún tipo de capacidad de discernimiento, un ente que consume, un ente maleable por la publicidad, un ente pasible de ser convencido simplemente por algún devenido político, quizás de oscuro pasado, que en tono de buen pastor de la medianoche, nos alecciona a esos individuos, nunca ciudadanos, de lo esforzado de su vida y de cómo, acaso, debemos valorar que haya dejado las mieles del disfrute de su tranquilidad económica para inmolarse en el barroso mundo de la política, ese mundo al cual no pertenecen y denostan pero al que siempre vienen a renovar, a traer su experiencia de vida, en definitiva a que agradezcamos con su voto tal acto de arrojo por…”la gente” para lo cual nos piden ayuda, claro está, no participación.
Pareciera ser una constante los supuestos renovadores modelo 2009 de la política, dos taquilleros de fuste de los programas políticos; uno es el gran retador del distrito en el cual ya hemos escuchado hasta el hartazgo que se librarán la famosísima “madre de todas las batallas”; la otra, sí porque además es una mujer, la que pareciera correr con el caballo del comisario, o el coche del empresario para ser más exactos, en el distrito en el cual la gente de tan “independiente” y “culta” ha engalanado con el triunfo electoral a personajes como Miguel Ángel Toma, Erman González, Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, Mauricio Macri o ha puesto en las puertas de un ballotage electoral del que luego se bajara oportunamente, Domingo Cavallo. La campeona de la interpretación de la voluntad de la gente va por su segunda elección en dos años y ya avizora una tercera en dos años más, cuando hiciera pública la posibilidad de candidatearse nuevamente para el que sería, si el sillón presidencial es de Rivadavia, el sillón de Don Torcuato de Alvear, primer intendente porteño. Toda una campeona de la “nueva política”, de la “política que quiere la gente”.
La ternura y sensibilidad de esta mujer logra materializarse al paroxismo cuando en los tiempos de “la intimidad como espectáculo” nos cuenta en público a todos, sus contradicciones, sus no quiero pero quiero aunque en realidad quizás no me animo, sus dolores de panza por tener que obedecer una decisión a la cual –supuestamente- no hubiese querido obedecer. Extremando de esta manera, la lógica de dar vacío al contenido político de una decisión, que es política, y que intenta, al haber caído la bandera anterior de la derecha que gobierna la ciudad de que la gestión es algo impoluto, superador y separado de la política (habida cuenta de las deficiencias que existen en la misma o acaso lo que es peor, el desconocimiento de los circuitos burocráticos para traducir en hechos una decisión de gobierno). Es así como se busca (amén de justificar su desgestión en hipotéticas trabas de un complot de la nación contra la ciudad) como recurso último la identificación directa y emotiva con el televidente, categoría en la cual, para ellos, los ciudadanos se transforman en seres que consumen la política desde sus casas.
Es innegable que la candidata del oficialismo porteño es quien mejor maneja esas cuestiones sin caer en la vulgaridad de sus jefes cuando lo intentan con frases patéticas como que “no nos jodan más con que la inseguridad es una sensación” o el paroxismo de ellas y hasta del mal gusto que dijera nuestro Jefe comunal que “el 29 de junio se acaba el país de la cara de culo”. De más está decir, por supuesto, esa impostación de llamar forzadamente a cualquiera por su nombre, cual si en lugar de ser nuestros representantes, nuestros gobernantes o nuestra “clase política” fueran nuestro almacenero, nuestro vecino, nuestro canillita acaso devenido en funcionario público, todo ello tamizado por los consejos de los gurúes del gobierno de la ciudad de la cara feliz, de la ciudad que iba a estar buena, ya sean sobrevivientes de tragedias aéreas, panelistas de Mariano Grondona o locutores devenidos en maestros espirituales que motivan gabinetes ya sobremotivados por doble sueldos, que con su “combustible espiritual” dan consejos que aleccionan al común con frases como “ustedes tienen que hacer las cosas bien, porque si salen bien se quedan contentos, y si salen mal no se aflijan porque eso significa que no era el momento de hacerlas”, toda una definición, toda una filosofía, todo vacío, hasta las cabezas.
Retomando la visión de nuestros variopinto encuestadores y analistas, algunos de ellos hablan de una supuesta división en “tercios” en la provincia de Buenos Aires pero, más allá de que convenga esperar al 28 de junio por la noche para adjudicar porcentajes y ver si esto se confirma o desmiente, convendría hacer un análisis de qué representan estas fracciones políticas que se han configurado de un tiempo a esta parte. El kirchnerismo plantea una campaña que se centra en discutir el modelo de país elaborado por la gestión K y CFK, lo cual es destacable ya que no peca de la ingenuidad de quienes critican esa movida, ya que en definitiva busca de alguna manera poner cuestiones profundas en el centro de la discusión electoral. El modelo es conocido, es palpable, aquel que no crea que este exista, o bien es malintencionado o bien un ignorante político, pero desconocer los ejes centrales de ambas gestiones, es desconocer la realidad en su conjunto.
Del otro lado mucho marketing al cual ya nos hemos referido, así como sentencias bíblicas, taxativas, marciales y muchas de ellas disparatadas en el campo de la cosa pública que es donde debería primar más que la fe, el dogma y la creencia; la racionalidad de pensamiento, la opinión fundamentada y el realismo ante todo. Vale recordar ¡¡¡ cuando comparó a un ex presidente de la democracia con Hitler !!!…nada más ni nada menos, ¿qué quedará entonces para Videla y tanto monstruo suelto por la historia trágica de nuestra patria?.
Los armados electorales expresan intereses, sectores y actores sociales, grupos de presión de distintas características. Las tres listas más competitivas en esta próxima elección no son la excepción y expresan diversas alianzas sectoriales que no deberíamos dejar pasar por alto para escudriñar el modelo de país que subyace tácitamente en aquellos que no lo expresan de manera abierta, quizás por vergüenza o cumpliendo el apotegma menemiano de que “si hubiera dicho lo que iba a hacer no me votaba nadie”. Al ser esos armados reflejo se alianzas sociales, políticas y económicas, ese modelo, por decir una palabra mediática de estos momentos y por no decir proyecto de país, necesariamente existen más allá de la verbalización pública o no que se haga de los mismos.
El Acuerdo Cívico y Social expresa y no es novedad, la confluencia de aquellas fracciones del sistema político argentino que tienen raíces en el partido radical. Históricamente este partido ha representado sectores medios urbanos en términos generales y también algunos sectores de las clases altas, en época temprana ya se dio en este partido una penetración de miembros de la elite en sus filas que terminarían actuando políticamente, no sólo en contra de los intereses de su propio partido como en los años 30, sino en contra de la mayoría del pueblo argentino. El radicalismo, reinventado en guardián de las instituciones a partir de 1983, actualmente reunificado de hecho, nos propone una alianza de clases a su vieja usanza, sectores medios tanto urbanos como rurales de la zona pampeana fundamentalmente y alguna fracción de los sectores dominantes. En este sentido es clara la intención de tender puentes con el sector financiero a partir de la presencia del ex CEO de JP Morgan, Mister Carisma, Alfonso Prrat Gay como cabeza de la lista de Diputados Nacionales de la Capital Federal. El credo constante de éste y de la Líder de ese espacio es que nuestro país entre nuevamente en la lógica del endeudamiento externo ni más ni menos que con el FMI. Según el candidato este es el momento en que deberíamos pedir deuda dadas las condiciones favorables que ofrecería este organismo multilateral de crédito ya que “el Fondo cambió” declaró sin sonrojarse ante las cámaras de televisión pero ¿no eran acaso favorables las condiciones para tomar deuda en los años 70´ cuando los petrodólares inundaban los bancos norteamericanos y estos debían colocarlos compulsivamente en los países en desarrollo?. Los resultados del proceso que comenzó abrirse allí para nuestros países es por demás conocido y esgrimir lo que Prat Gay, debería generar un repudio generalizado o al menos una discusión que, como siempre los que hablan de nombres y no de proyectos, los que hablan de quién cierra con quién y no lo que representan, que imaginarios políticos y económicos tienen esos nombres o qué “ficciones orientadoras” son las que motivan su accionar político.
El llamado Pro Peronismo es a las claras lo que políticamente podríamos llamar conservadurismo popular o sea, una alianza social amplia capitaneada inequívocamente por los sectores dominantes. Los ligados al interés de los capitales transnacionales, los de la producción agroexportadora, los del comercio exterior, y algunos sectores de la industria capitaneados por el mediático presidente de la FIAT. Esto se asemeja bastante a reedición aggiornada claro está, y ya van mil, de la Argentina primario exportadora y todas sus configuraciones y reconfiguraciones posteriores, con el aditamento populista que le sumara el menemismo posteriormente, a lo cual aporta sin dudas la presencia estelar de un ex presidente Boca Juniors, unos cuantos peronista feudales y empresarios que se dicen también peronistas como si el haber aportado buenas sumas de dinero para la fórmula Menem- Romero en 2003 permitiera sacar chapa de ello. Estos sectores apuestan mayoritariamente a ese espacio pues naturalmente les es propio ya que, además de ser representación sectorial propia, varios de sus hijos dilectos son actores centrales de esa alianza, y ofrecen algún tipo de guiño hacia el resto de la ciudadanía. Hoy, sin dudas, ese guiño son las supuestas soluciones que aportaría este terceto peculiar en el tema de la seguridad, ese mismo tema que ellos mismos se han ocupado de ayudar a posicionar mediáticamente.
Por último, en este bosquejo que deberíamos profundizar y segmentar sobre todo en cuanto a la composición de sectores dominantes, intentaremos dar cuenta de qué tipo de alianza de clases y sectores es la que propone el kirchnerismo. Los sectores contenidos en este proyecto son las clases medias bajas urbanas, las bajas aunque no quizás por mejoras objetivas en sus condiciones de vida (si por la intención de revertir el proceso que a esa condición los ha llevado), sectores del empresariado ligados a un reconstruído mercado interno desde 2003 como son aquellos que salieron a cruzar fuerte a Rata-zzi luego de sus declaraciones en contra del modelo K. Esos sectores a favor de un proyecto más mercado internista e intervencionsita lo componen además las Pymes y la Ceen, además de la casi totalidad del movimiento obrero organizado desde las dos centrales obreras existentes en la actualidad.
Por último se suele decir que esta elección oficiaría de una especie de interna abierta de presidenciables pensando en el 2011, lo cual puede resultar en parte cierto, pero no olvidemos que la clase dominante Argentina también está jugando su apuesta fuerte a ver quién es quien va a representar políticamente sus intereses, o sea, a qué alianza política es a la que van a apoyar o quizás, previendo una posible aglutinación del bloque dominante como ocurriera en los años 90´. Así también dirimirán qué sectores de ellos serán los que liderarán el proceso en el caso de que, como anhelan, se produjera a partir del 29 de junio el principio del final del kichnerismo o el final en términos literales, como lo han explicitado algunos. Desde ya las grandes corporaciones mediáticas, enfrentadas decididamente al gobierno – y esto es apreciable en el espacio cedido a cada fracción política así como a la calidad del invitado de turno- y más aun desde la presentación del Proyecto de Ley de Medios Audiovisuales, están jugando a dos puntas. Los próximos resultados electorales ayudarán a configurar sin dudas la nueva alianza dominante que ya intenta crear el escenario de su inexorable victoria.
Ante este panorama cuasi desolador del rearme de “las derechas” cabe a los sectores progresistas, los sectores del campo popular, del campo nacional, empezar a elaborar una alternativa que redoble la apuesta y tienda a intentar generar poder popular, a democratizar las instituciones y las corporaciones, a seguir buscando que el Estado sea aquel que gestione los resortes centrales de la economía como decía Perón. Una alternativa superadora que busque recortar el poder de fuego de los sectores más concentrados del capital, expresados oportunamente como intentos de corridas incipientes como en 2008, jugadas mediáticas constantes desde el conflicto del Gobierno con las patronales agrarias, y anteriormente con la inflación generada por márgenes de ganancia irrazonables. Nuestro desafío es plantear un modelo industrial de base en donde la producción estratégica sea central y exceda los bienes de consumo interno, donde podamos re pensar qué producimos y para quién producimos y la cualificación productiva sea la constante. Es imposible pensar en una Argentina viable si no seguimos apoyando cada acción tendiente a la redistribución del ingreso y no nos sentamos a pensar un esquema impositivo que tienda a la progresividad, quizás sea entonces el momento, entonces, de dar “la madre de todas las batallas”.
Comentarios
Desde el Pie dijo:
Al no hacer bien los deberes el Gobierno,tampoco traslado las tareas al pueblo.
Enviado el 22/04/2008