
RASTROS DE LA ACTUALIDAD
Es el lugar donde analizamos con otra mirada los acontecimientos políticos y sociales.
![]()
CAFE DEL ALMACEN
Aquí la polémica. El debate estratégico para el pensamiento critico. Sin dogmas. Abiertos a una etapa de creación en libertad.
![]()
EN EL ESCAPARATE
Tus cuentos, historias, tus fotos, tus vídeos, canciones e inventos. Todos inéditos de aquellos que por debajo del rito comercial crean, por necesidad de su pasión e imaginación.
![]()
Hay huellas que la vida nos deja en el cuerpo, son los amores y desamores. Algunos las esconden de las miradas ajenas, otros las llevan como estandartes, hablaremos de ellas para desterrar este tiempo de tantos amores en soledad.
![]()
Notas recomendadas, otras imágenes y textos...
![]()
Para mirar detrás de la mascara.Sin que el sentido común nos imponga su conservadora ceguera.
![]()
Aquello no evidente. Esa explicación que la foto induce pero no dice. O que nuestros ojos crean, sin la racionalidad de lo expreso.
![]()
Rastros de la actualidad
¿Impulso renovador o asumir la agenda de la derecha?
ALMACEN DE RASTROS
En los días recientes, la masa de información configuró un contorno diverso y con tal grado de importancia para nuestro país que una noticia tapaba la relevancia de otra, y así sucesivamente. Los titulares de diarios, los noticiosos de radio y televisión, repitieron hasta el hartazgo: Club de París, reservas de libre disposición, narcotráfico, efedrina, Aerolíneas Argentinas, crímenes mafiosos, protestas docentes, marchas estudiantiles, incendios intencionales de vagones de tren; aplauden la medida, rechazan la medida, no alcanza, es demasiado; y, Marcelo sigue haciendo bailar al país, a todos y a ninguno.
Cuando las informaciones son de tal magnitud, conviene buscar los rastros que las unen y le dan consistencia y valor para pensar esta Argentina con tantos dolores como posibilidades de ser más justa. Veamos algunos de estos hechos en contexto:
Es evidente que el gobierno intenta recuperar la iniciativa política después del desgaste que le implicó el conflicto con el campo y, sobretodo, la derrota en el Senado del proyecto de ley sobre retenciones móviles. Hasta el comienzo de la revuelta patronal agropecuaria, el tándem Kirchner-Fernández de Kirchner había marcado la agenda pública nacional de tal forma que desfiguraba a la oposición por derecha y por izquierda. Ahora, debilitado y con la unidad de la derecha tomando forma entusiasmada por la posibilidad de ser gobierno en el 2011, trata de recuperar espacio e impulso.
CLUB DE PARIS, FMI Y AUTONOMIA NACIONAL
El pago al Club de París de la deuda de más de 6.700 millones de dólares con reservas de libre disposición, el rescate de bonos y el viaje de Cristina a Brasil, se encuadran en esa necesidad. Las voces sobre un posible default argentino, las políticas de aislamiento llevadas a cabo por los Grupos de negocios que orientan a los acreedores de la Argentina, las maniobras de la derecha económica nacional, entre otros factores, crearon el marco donde se tomó la decisión. Más allá de los debates por derecha e izquierda sobre las medidas, es una acción de un gobierno que siente sus manos atadas y cree que con esto comienza a soltarse.
Compartimos muchas de las críticas que sostienen que el pago de la deuda ya no tiene el efecto ni el contenido del pago al FMI durante el gobierno de Néstor Kirchner, y que el país necesita una política a largo plazo que contemple al superávit fiscal y al nivel de reservas como claves para un desarrollo equilibrado y sostenido, en el marco de los avances del MERCOSUR y de la Unión sudamericana de naciones. Pero también es justo sostener, que esta medida no es de por sí el abandono del proyecto estratégico que los Kirchner presentaron a la Nación a partir del 2003.
La cuestión es si la necesidad de recuperar el crédito internacional e inversiones productivas por este camino, desvía o no el rumbo de desarrollo y salida de la catástrofe neoliberal que eligieron los argentinos.
Sería bueno, para no tener que caer en una autocrítica tardía, recordar que aquellos que urgían a la Argentina a que cumpliera con su deuda con el club de París, al día siguiente de sucedido ya sostenían la insuficiencia de la medida. Es necesario no olvidar que los organismos internacionales de crédito y los países mas desarrollados siempre actuaron así con el país, más allá de sus administraciones. Invariablemente corren el límite después de cumplir las condiciones que el día anterior exigían. Así, gobierno tras gobierno, se cae conscientemente en esa práctica. Es hora de afirmarse en la memoria, para seguir construyendo autonomía en las decisiones nacionales.
CRISTINA EN BRASIL Y EL PROYECTO ESTRATEGICO

El viaje de Cristina a Brasil y la consolidación de la relación con el Gobierno Petista, algunos lo analizan como el acercamiento del Ejecutivo Nacional al sensato Lula, como ejemplo de reglas claras para la inversión. Y otros, casi con las mismas palabras, desde la izquierda, pero entrecomillando “sensato”, lo examinan críticamente. En nuestro caso, proponemos ver esta relación desde un intento de proyectar el pensamiento estratégico. Y eso nos exige tomar en cuenta que de la relación de Argentina con Brasil depende en gran parte la suerte del MERCOSUR, pero también, que sin una política de integración con el vecino país es difícil pensar un lugar trascendente de Argentina en América Latina, y menos aún, en la Unión Sudamericana.
Es un tremendo error dividir a los procesos novedosos que vive nuestra región entre una izquierda moderna y sensata, y otra, populista, izquierdista y anacrónica. O, entre partidos de centroizquierda volcados hacia la macroeconomía neoliberal, y una izquierda revolucionaria ahora en el gobierno. Estos razonamientos solo llevan a desmontar la necesaria articulación de los partidos y movimientos que hoy protagonizan el proceso de cambio en esta zona del mundo. Dividir hoy es generar las condiciones estratégicas de la derrota de estos procesos. Por lo cual, respetando los debates, los caminos distintos que se eligen, la diversidad y pluralidad de las izquierdas y los movimientos y partidos populares, hay que consolidar un grado de articulación mayor.
Cada proceso nacional tiene sus características que se fundan en las raíces de su historia y en el nuevo momento de crisis del capitalismo mundial. Particularidad y universalidad son capítulos de una teoría crítica del cambio que se va escribiendo con enormes complejidades en el protagonismo de pueblos diversos. Pero no puede anidar en la dificultad de la parición de la nueva teoría el abandono del pensamiento estratégico. Si junto a los debates sobre el socialismo del siglo XXI, la reforma democrática del capitalismo popular o la socialdemocracia, no hay la construcción de una mirada que contenga el bloque regional como gestación también de poder autónomo, la suerte de los procesos innovadores estará echada. La maraña de dificultades, de gobiernos populares sometidos al sabotaje de los grupos económicos, políticos y sociales desalojados del poder que detentaron durante décadas, por un lado; y el reclamo de millones que necesitan que sus demandas se cumplan en el tiempo biológico propio y no en épocas de historiadores o sociólogos, por el otro; irán a la deriva en la vieja maldición de la izquierda latinoamericana: con los valores y principios pero sin poder democrático, o con el respaldo electoral pero vaciando el contenido transformador de su acción.
DEFENDER EL TREN... ¿DE QUIEN?

Nuevamente la ira popular contra el servicio de trenes trajo imágenes de violencia. Era una crónica anunciada que el prestador privado iba a tratar de poner la discusión fuera del contrato de concesión y sobre su cumplimiento. Pero, lamentablemente, la ayuda para ello provino del propio gobierno al centrar la discusión en la posible intencionalidad de un operativo armado por tales o cuales.
La verdadera discusión sigue planteada y sin resolución. El ferrocarril fue llevado a una situación calamitosa por la dejadez de un Estado en retirada de su intervención en empresas de capital nacional y las políticas de los concesionarios beneficiarios de las privatizaciones escandalosas de la década menemista. Sin dar cuenta de ello, es imposible pensar en cómo el ferrocarril debe ser parte de la planificación de un país con equilibrio, federalismo y promoción del desarrollo humano y social. La subvención para sostener una tarifa social para los pasajeros esconde que es también una forma de garantizar la ganancia de los prestatarios del servicio, aún en las condiciones que se presta hoy.
El proyecto popular en curso, con su matriz desarrollista, con una política de producción con valor agregado, con integración del país, tiene en el ferrocarril de pasajeros y cargas un instrumento insustituible. Así lo entienden la mayoría de los países desarrollados. Sin embargo, todavía estamos a contramano de la experiencia mundial y cargando con el fracaso de las privatizaciones en Argentina.
No se trata, entonces, de discutir lo circunstancial (la violencia: instrumento reprochable e ineficaz), sino el contenido real del tipo de Estado que necesitamos. La falta de control, las débiles penalizaciones al incumplimiento del contrato y las millonarias subvenciones, son parte del pasado menemista y neoliberal. Es decir, un Estado débil frente a los grupos concentrados de la economía, y un Estado fuerte para contener y reprimir las urgencias populares de quienes reclaman ser tratados como personas. No hay allí más que agravamiento de los conflictos. Por el contrario, el Gobierno Nacional debería convocar a un gran movimiento en defensa del tren, a un gran debate de cómo recuperar este instrumento clave de la planificación económica y del bienestar de nuestro pueblo.
La iniciativa política no se gana negando lo evidente. Sino, declarando la resolución del contrato de concesión por incumplimiento y generando así un canal constructivo para la bronca legítima de la gente.

Comentarios
Aún no hay comentarios apara este texto