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En el Escaparate
Los hombres, los sueños y la quiniela
Madela

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Sacarse un hombre en estos tiempos es como ganarse la quiniela. Ese fue el pensamiento que animó a que entre amigas, empezáramos a enumerar tal como el personaje de Andie Macdowell lo hace a Hugo Grant en la inolvidable película “Cuatro Bodas y un Funeral” ¿“cuántos hombres han pasado por tu cama?”. El hecho concreto es que a partir de aquel momento, realicé el listado en una agenda, lo pasé a la del año entrante, hasta que noté que la lista comenzaba a exceder la humilde página de la Citanova. Cuando de la hoja tamaño A4 pasé al listado tamaño oficio tuve el problema de decidir dónde guardar como dice Gollum en el Señor de los Anillos -“my tesssoro”-. No sé bien por qué resolví  guardarlo en la caja donde amontono las garantías y manuales de todos los electrónicos que he comprado a lo largo de la vida, y ojito! que esto incluye todos los cachivaches adquiridos durante la década del 90 del 1 a 1.

Una tarde de esas, en la que los aparatos se rompen, saqué la lista, y examinando “mis números” tuve una iluminación. Se me ocurrió para hacer las cosas un poco mas complejas – como si ya no lo fueran cuando se trata de hombres –  emparentar cada hombre con el número de la quiniela. Así como Freud hace ecuaciones simbólicas heces=caca=dinero para explicar la transmutación de las pulsiones, solventé mi propia ecuación.
Hombres = sueños = quiniela =  “¿premio o castigo?”.

Entre los apostadores persiste la creencia que los sueños anticipan de manera metafórica, velada y críptica, las cifras que habrán de ser ganadoras en los próximos sorteos. Me pregunto: el hombre de nuestros sueños, el que aún no conocemos, el que estará por caer en nuestra cama como la bolilla está al por caer del bolillero en la mano de los niños cantores, ¿no estará determinado por el mensaje encriptado del número que ocupa en nuestra lista íntima?

No importa cuan corta o larga sea “esa” lista. Hagamos el ejercicio de memoria y ubiquémonos en la grilla de la quiniela de nuestras vidas. 1 “el agua”, 4 mmm sugestivamente “la cama”, el 18 “la sangre” guau ¡!!, 35 “el pajarito” uuuuhh!!.
No es lo mismo fantasear con que el próximo que caerá es… “el pescado” (19) que ilusionarse con que se vienen “los besos” (75).

Pues bien, no viene al caso en esta edición de mis comentarios en qué número  se ha detenido la lista actualmente y cuan rápido ha avanzado en algunos momentos de la vida. Lo cierto es, que si bien hoy por hoy aquí estamos él y yo, y él me demanda desde el lecho apelando a que es de madrugada y que es demasiado tarde para que siga escribiendo en la computadora, solo yo sé que por momentos tengo ganas de asomarme al balcón… mmm, el 43.   

Un consejo mas, a los que no hacen cuentas, no les preguntes cuántos son, sino… que vayan pasando.

 

 

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